“Yo nací un día que Dios estuvo enfermo.”— César Vallejo.
“Tuviste la opción de ser feliz, amar a quien tú creíste que sería el correcto, hacer tu vida, nadie nunca te detuvo, ¿por qué entonces intentas incesantemente cortarme las alas, madre?”
“Tuviste la opción de ser feliz, amar a quien tú creíste que sería el correcto, hacer tu vida, nadie nunca te detuvo, ¿por qué entonces intentas incesantemente cortarme las alas, madre?”
Cada vez que hablo con mi mamá termino deprimida.
No es algo especifico que diga, simplemente hace que me de cuenta de que mi vida no tiene otra alternativa a ser miserable.
Como cuando le comenté algo sobre la gente que se siente mal siempre y su respuesta fue que si se sentían tan mal entonces deberían suicidarse y ya.
Era yo la que me sentía mal.
Creo que debo dejar de hablar con mi mamá.
Te amo mamá pero tú narcisismo me lastima.
Nuestra relación no debe seguir:
Siempre que me acerco; me minimizas.
Si hablo de lo que siento; eres la victima.
Si quiero que me entiendas; aún soy más chica y sabes más que yo.
Siempre que me necesitas; estoy, obtienes lo que quieres y te vas.
Te pones primero antes aunque así me lastimes en el trayecto de tu decisión.
Me quiebran tus paredes de hielo.
Me duele tu indiferencia.
Me duele que no veas mi corazón.
Entre más limites mejor.
Te amo mamá pero me lastimas.
Gracias por sus críticas y por su demostración de necesidad. Me volví tan autosuficienciente que no sé ni como pedir ayuda.
Para mamá y papá.
Soy creyente de que no existen peores palabras que te juzgan, te hieren y te minimizan más, que las que te diga alguno de tus padres.
Y lo peor, es que te las digan con
la consciencia tan cuerda y
con el fin de lastimarte.
La relación con mis padres se basa en intentar constantemente arreglar algo que yo no rompí.
Sin importar que en el proceso termine rompiendome yo…